La idea es limitar al máximo la cercanía de los osos con los humanos, para que los pandas puedan acondicionarse a sobrevivir en la naturaleza.
Aún así, lograr que se reproduzcan continúa siendo una tarea muy difícil, independientemente de que sea a través de inseminación artificial o natural. Pero los científicos descubrieron dos cosas realmente importantes, anticipó Vitale.
“Una es que las hembras solo tienen entre 24 y 72 horas al año para quedar embarazadas. Eso es todo. Entonces, su gama de oportunidad es realmente pequeña”, explicó. “Y lo segundo es que ellos necesitan darles opciones”.
No puedes simplemente poner a un panda macho con una hembra fértil en un recinto y esperar que la magia ocurra. Ellas también están buscando a ese alguien especial y a menudo tiene que ver con el olor.
“Ellos sacan a la hembra del recinto y después ponen al macho adentro”, relató Vitale. “Y él, literalmente, se parará de manos y orinará sobre los árboles, de manera que el olor alcance la altura de la nariz de ella. Si a la hembra le gusta (el olor), entonces la pondrán junto al macho en un recinto diferente, para que puedan olerse mutuamente”.